CONCURSO DE HUEVOS DECORADOS

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Nadie sabe a ciencia cierta quién fue el primer bonariego que decidió decorar un huevo duro u hornear una rosca de pan y plantarse en El Corchito a esperar a los rocieros de Bonares en la vuelta de su camino del Rocío. Las tradiciones no tienen fecha. Estuvieron ahí, las alimentaron los abuelos con los padres y estos las legaron a los nietos. Son eternas, aunque con los años se van matizando.

Bonares tiene una curiosa forma de inculcar sus costumbres y tradiciones en las nuevas generaciones. Dedica un lugar especial y destacado a los más pequeños en ellas.

La vuelta del camino del Rocío es un día de fiesta en Bonares. Siempre lo ha sido. Todos los niños esperan la llegada de los rocieros con un huevo cocido que decoran para la ocasión (aunque siempre hay alguno con ayuda paterna) y una rosca de pan. Es el día del huevo y la rosca. Antes todos se iban a El Corchito y acompañaban a los peregrinos, otros esperan ya en el pueblo el paso de los romeros.

Es un día que comienza temprano en manos de los panaderos de la localidad. Les toca preparar una rosca especial de pan que se hace una vez al año, solo para la ocasión. Abuelos y padres las encargan y quien no se de prisa se queda sin ella.

En el cole hay tarea para todos. Los más pequeños se empeñan con sus maestros para tener un huevo bien decorado, bonito y colorido. Este año, debido a las circunstancias del Covid-19, no se ha podido celebrar de kaa msima manera que en años anteriores. Pero como en casa, los niños y niñas siempre tienen ayuda, este año, desde el ayuntamiento, tal y como se venía organizando en años anteriores, preparó un concurso de dubujos para seguir fomentando esta bonita tradición.

La competencia a veces trasciende a los niños y son los propios padres los que hacen verdaderos esfuerzos por decorar los huevos de los pequeños. Todos quieren que el suyo sea el más colorido, el más llamativo, el más original y el más elaborado. Antes bastaba con unos lápices de colores, a veces cartulina y algún rotulador.

En palabras de Yolanda Jiménez, concejala de Festejos “con los nuevos tiempos la elaboración llega a límites cada vez más sofisticados, aunque el fondo y la esencia no cambian.