En Bonares se puede disfrutar de lugares tan curiosos como “El Arboreto del Villar” a 10 Km. de la población. Aquí se encuentran las más diversas variedades de eucalipto, memoria viva de las investigaciones agroforestales iniciadas en los años cincuenta en la provincia de Huelva. El visitante queda cautivado por el aroma a limón de E. citridora, las flores púrpuras de E. sideroxylon o el tronco de E. cinerea.
La zona, que tiene una extensión de 70 Ha., ha sido recientemente acondicionada por la Consejería de Medio Ambiente para visitas. Paseando por el arboreto podremos disfrutar del contraste paisajístico del bosque mediterráneo y del “bosque de eucaliptos” creado, además del canto de una variada avifauna como el ruiseñor común y bastardo, la curruca capirotada, el zarcero común,...
También podemos visitar los extensos pinares del Parque Natural de Doñana o parajes como la zona de recreo de “El Corchito” a 1 Km. del casco urbano. Este paraje cuenta con una superficie estimada de 5 Ha. de masa arbórea de pinos. Aquí se celebra la romería local (Romerito).
Trayecto: Lineal
Longitud: 10 kms
Dificultad: Media
Tiempo estimado andando: 2 horas
Tiempo estimado en bici: 1 hora
Tiempo estimado en vehículos de motor: 30 minutos
Partimos desde el Corchito y nos dirigimos a la carretera Lucena-Bonares; una vez que llegamos al cruce, tomamos el camino situado frente a nosotros llamado el camino del Madroño, que en pocos metros se unirá al camino de Moguer, donde giraremos a la derecha. Durante este trayecto cruzaremos por un extenso pinar acompañado de matorral y por una urbanización denominada San Cayetano.
Una vez que hemos llegado al cruce con el camino Vereda del Villar, también conocido como Las Payeras, giramos hacia la izquierda para así llegar al Arboreto del Villar. Una vez en la carretera vemos un hermoso paisaje formado por pinos y eucaliptos, en una zona podemos apreciar a los lejos cultivos típicos de la zona como la fresa y la frambuesa.
Durante el recorrido habremos observado varios arroyos, el de la Gragera, la Cañada del Agua y el Arroyo del Avispero. Todos estos cursos desembocan en el arroyo de la Rocina cerca del Palacio del Acebrón. Tras cruzar el arroyo, el paisaje cambia, observándose el cultivo de secano, además del Cortijo del Fraile a la derecha y la finca de la Palomera a la izquierda.
Pasado el arroyo del Villar y después de una pronunciada curva delimitada por centenarios alcornoques se puede contemplar el arboreto.

