La artesanía bonariega sabe combinar el gusto por lo tradicional con la innovación de las nuevas tecnologías. Podemos encontrar las actividades artesanales más ancestrales realizadas con mimo y dedicación.

Tal es el caso de los bordados, en los que, a partir de un dibujo, se cose con hilo de varios colores que dan forma a motivos variados. Esta labor se usa para decorar toallas, mantelería, colchas... También se hacen policromados sobre manteles o mantones, casi siempre con motivos florales o animales.

La guarnicionería se ha desarrollado con profesionalidad y maestría en Bonares. En este municipio hay varios talleres dedicados a labor del cuero, que realizan a mano botos rocieros, sillas de montar, arreos y complementos para la indumentaria típica para montar a caballo.

Otra labor manual: cada vez más olvidada pero no por ello menos valiosa es la espartería, que produce buenos serones, esteras y cestas, por medio de un laborioso proceso en el que primero se seca la planta, se preparaba la fibra en forma de tomiza con la que se iba tejiendo el objeto.

En Bonares podemos encontrar también hermosos trabajos de cerámica pintada a mano y luego cocida.

Otro ejemplo muy característico de la artesanía de Bonares es el montaje y decoración de las capillas de las Cruces. En estas se crea una auténtica arquitectura efímera formada por telas, encajes y papel que revisten y adornan las capillas formando elaborados motivos florales.