Un taller de prevención de buylling y acoso escolar se ha desarrollado en el I.ES. Catedrático Pulido Rubio de Bonares.

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Los días 24 y 25 de abril de 2017, se realizaron dos intervenciones educativas, organizada y subvencionadas por la Concejalía de Educación del Ayuntamiento de Bonares en el Instituto Catedrático Pulido Rubio. La actividad se desarrolló con el alumnado de 1º de Eso.

El objetivo de estas formaciones era concienciar y trabajar con los preadolescentes sobre el buylling y el acoso escolar, que está haciendo tantos estragos en esta etapa evolutiva de los niños y niñas..

El buylling es un problema social que requiere la intervención desde un enfoque sistémico, en el que se aborde desde la integración de todos los miembros de la comunidad educativa: profesorado, padres /madres y jóvenes.

Bajo el título “Prevención del buylling. Lazos de Convivencia en el aula”, María Flcón, directora del Instituto del Talento, desarrolló dos talleres con cada uno de los grupos de 1º de Eso.

Estos talleres han abordado esta temática desde un punto de vista preventivo y con el objetivo de aumentar la convivencia y la unión entre niños y niñas de cada curso.

En las dos sesiones de cada curso, estuvieron presente tutores y otros profesores y profesoras, observando el desarrollo y evolución de las dinámicas.

El primer día, el alumnado trabajó a través de dinámicas vivenciales el reconocimiento de las diferencias individuales de cada persona. A través de la dinámica “la mochila de nuestra vida” y utilizando sus propias mochilas, pudieron experimentar como cada niño y niña de la clase tenía una mochila diferente y en su interior, materiales de clase distintos, que representaban sus características individuales, sus sueños, sus aprendizajes, sus valores, sus experiencias de vida familiares…y al mismo tiempo, se dieron cuenta que esas mochilas también tenían materiales comunes, con lo que a su vez pudieron comprobar que las personas estamos conectadas por afinidades, vivencias, valores, creencias, etc.

Tomaron conciencia del respeto a la individualidad dentro de un sistema. Y ante todo, vieron como ellos eran responsables de sus propias decisiones, que tenían el poder de elegir, y que a partir de ese día podían decidir qué querían llevar en “la mochila de su vida” y qué querían sacar de ella, cambiar y mejorar.

En la siguiente dinámica de esa mañana, se realizó un diagnóstico del grupo, a través de un escenario representacional que se colocó en el suelo, en el centro del aula, y con folios de colores elaboramos un diagrama con las siguientes palabras : Incluido/a, Inseguro/a, Sólo/a, Seguro/a.

Cada niño/a colocó su bolígrafo en el papel que recogía el estado en el que él o ella se sentía en el aula. Así pudimos analizar juntos y con una perspectiva de sistema y objetiva cómo estaba ese grupo y qué necesitaban para estar todos integrados y seguros. Esta manera de trabajar de manera representacional facilitó la apertura y sinceridad del grupo, en el que cada uno se iba situando. De aquí salieron propuestas elaboradas por ellos mismos para mejorar la convivencia del aula y que ningún joven se sintiera rechazado o aislado.

La sesión se terminó con una dinámica llamada “El globo de la convivencia”. En la que a través de una canción invitamos a los niños a soñar a través de la visualización de sus sueños e ilusiones, todos ellos conviviendo y soñando de la mano.

En el segundo día del programa, la intervención se orientó hacia el análisis de las causas y consecuencias del buylling, tanto en la víctima como en el acosador/a. A través de una dinámica emocional, empatizaron con las emociones que sentía un niño/a que sufría acoso. Y pudieron a su vez entender desde donde actuaba el agresor/a y las consecuencias que esto podía tener en el desarrollo personal y futuro de ese niño/a.

Posteriormente, se realizó la dinámica “la mochila de la convivencia”, con la que se dieron cuenta que el buylling es un problema de todos, y que cada persona tiene la posibilidad de elegir que quiere meter en la convivencia de un aula y un centro escolar para que todos los niños y niñas se sientan integrados.

Fue sorprendente sentir cómo cada niño, en silencio, se iba levantando e introduciendo valores y reflexiones en aquella mochila que simboliza la unión de grupo, el respeto, la tolerancia y el amor por los demás.

Con este tipo de intervenciones, queda de manifiesto que la Educación Emocional y en valores es indispensable integrarlas en las aulas, no solo para prevenir el problema del acoso escolar, sino para ayudar a nuestros niños y niñas en su desarrollo integral como personas. Y es aquí donde los adultos, padres, madres y profesores somos modelos y referentes para el desarrollo emocional de ellos.

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